A pesar de la carencia de datos sobre la eficiencia y el coste-beneficio de programas dirigidos a prevenir y reducir los factores de riesgo, estos son fundamentales, ya no solo para mejorar en salud, sino también para que los decisores y gestores puedan establecer el destino de los fondos públicos de forma adecuada. Esta situación, unida al auge de las enfermedades crónicas, hace necesaria la puesta en marcha de proyectos e iniciativas que promuevan hábitos
Instituto de investigacion






